FESTIVALES (no todo el monte es orégano)

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Y con el cortometraje llegaron las plataformas de festivales, y con ellas los caraduras que han hecho un negocio de ello.

Sí, cada vez son más los festivales fraudulentos que existen en plataformas como Festhome o Filmfreeway, por poner un ejemplo. Se trata de festivales que cobran una tasa por lo general de entre 5 y 20€ para no llamar demasiado la atención, y que en muchos casos no se proyecta corto alguno, o en su defecto se hace una proyección justificada en alguna casa de cultura de la localidad o el bar de un amigo. De esta forma queda justificado el cobro, y con la mención de los seleccionados en una Web basta para lucrarse mensualmente o incluso semanalmente.

Un festival que se hace mensualmente y cobra, es para desconfiar de él. Aprovecharse de las ilusiones de los cortometrajistas (en la mayoría de los casos novatos) es tener mala leche, pero claro, la pela es la pela, y frente a eso la desconsideración debe ir por bandera.

Las plataformas investigan los festivales para ver si son fraudulentos, pero consideran que una Web, y una proyección lo justifican, cosa que no basta. Los festivales deberían estar garantizados, empezar a controlarlos y que realmente merezcan la pena.

A estas alturas hay supuestos festivales que desprestigian más que otra cosa, para los festivales reales y sus seleccionadores, son ya conocidos los “laureles” de cada uno de estos fiascos, y por consiguiente la imagen del cortometraje queda en entredicho, llegando a tener prejuicios sobre dicho trabajo.

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Esto es como todo. Algo aflora y de él se saca la picaresca, pero por suerte estas cosas terminan controladas gracias a la evolución del mismo sector.

Por otra parte el hecho de pagar por entrar en un festival y ser seleccionado, crea una adicción similar al del ludópata: pago, consigo, quiero más.

Cuidadín con esto, no todo el monte es orégano decía el refrán.

LA AUTOPSIA DE JANE DOE (sencillez y genialidad)

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Da gusto cuando te encuentras con una historia de terror que mantiene la esencia de aquellos programas como The Twilight Zone o Tales From the Crypt, y lo hace de una forma estupenda. Este film de André Øvredal, demuestra como se puede contar una historia minimalista, con tan solo dos personajes dentro de una localización, y manteniendo el suspense y la intriga con buena batuta.

SIONPSIS:

El dueño de una funeraria de una pequeña localidad y su hijo, que trabaja con él, reciben un día el cadáver de la víctima de un misterioso crimen: una bella joven que no tiene ninguna causa aparente de muerte. Ambos intentarán desvelar los intrigantes motivos del fallecimiento de la joven.

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Durante 90 minutos permaneces atento a lo que allí sucede, algo que es bastante difícil a día de hoy, pero André sabe utilizar el género de terror más antiguo de manera magistral, y aunque tiene algunos clichés, son aceptables por su buena puesta en escena y notable producción en general. Además el hilo con el que se va tejiendo la historia está muy bien pensado, además de adentrarnos en la anatomía humana, nos explican que es posible y que no en el complejo laberinto de vísceras y órganos del que nos componemos.

De nuevo una película admirada y odiada, para mis gusto personal, se trata de un film a tener en cuenta, una pieza sutil que a pesar de no contar con los mejores efectos, su director ha sabido utilizar su presupuesto para que esto funcione.

Una ráfaga de aire fresco en el genero de terror.

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LA SELECCIÓN DE CORTOS (una dura tarea)

Hace poco tuve la oportunidad de volver a ser seleccionador en un festival nacional de una conocida ciudad española, y poder ver así como está el mercado del cortometraje a día de hoy, pues han pasado más de seis años desde que no veía el abanico de lo que se cocía en nuestro país en este formato.

Por lo general el propio festival cuando te contrata, te da las pautas básicas que ellos mismos adoptan para seguir un criterio de selección, en este caso eran tres:

  1. Buena calidad.
  2. Buena interpretación.
  3. Que emocionen de alguna manera.

La cantidad de cortometrajes presentados pasó con creces los 500 cortos, y de ahí saqué varias conclusiones.

El corto de ahora se presenta en general con una factura bastante considerable y alcanzando los 20 minutos en su gran mayoría. Algunos cortos superan la cifra de los 40.000€, algo con los que muchos se marcarían una peli low cost, seguro… Pero también encontré obras que probablemente no superasen ni los 100€, como “SAVE” de Iván Sainz-Pardo, un cortometraje con más de 40 premios en su palmarés y que narra una historia inquietante en un estupendo plano secuencia.

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Iván Sainz-Pardo en el rodaje de “AINHOA”

La calidad de imagen sacada de cámaras 4k, 8k, y formatos que seguramente desconozco, relucen con fuerza cuando el director de fotografía sabe bien como darles uso. Cortometrajes como “ULISES” de Aitor Gutiérrez, que rebosan profesionalidad por todas partes, con una magnífica producción artística, una interpretación magistral por parte de actores profesionales, y en general una producción monumental, hacen que el cortometraje alcance niveles mayores que los de hace 6 o 7 años, donde dejé de seguir el panorama nacional.

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También he encontrado historias de bajo presupuesto, filmadas con las obsoletas cámaras de fotos, pero que sabían contar historias, eso sí, acostumbrar el ojo a movimientos de cámara con equipo profesional, hace difícil el cambio de chip para valorar el trabajo más humilde.

Está claro que igual que pasó hace años con los formatos SVHS, Mini DV o HDV, el FULL HD también está pasando a la historia dándose de lado por los festivales que apuestan por formatos más profesionales a sabiendas de que ahora son asequibles. Las ópticas a día de hoy son una clara carta de presentación según le das al play, y esto digan lo que digan, es así.

Dentro del formato corto siguen presentándose historias  más para festivales clásicos, como es el caso del cortometraje de Carlos Polo “HOME, SWEET HOME”, con una narración más poética y con claras pretensiones de victoria en festivales de clase A.

También tenemos cintas más arriesgadas que mezclan el cine ochentero americano en tierras españolas, hablo de Fernando Fernández Gómez con su tributo al cine yanqui “DOWNUNDER”, divertidísima y con unas interpretaciones que hacen que los minutos vuelen, un viento fresco que alivia las horas de visionado sin duda alguna.

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A mí, que me encanta el cine crudo y sombrío de Haneke, con lo cual me llamó la atención gratamente el corto “EL VESTIDO” de Javier Marco, que narra la escalofriante anécdota de un duelo en la vida de una familia de clase baja. Una cinta rodada con tiempos largos, y una fotografía realista que te sumerge en una atmósfera casi documental… yo lo vi en formato 4:3, algo que me sorprendió, pero que no le restó atención.

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En definitiva el cortometraje ha subido mucho de nivel, y es muy difícil seleccionar tanto buen trabajo. En mi caso tuve suerte porque el festival admitía hasta 40 obras, pero si hubiera tenido que seleccionar un total de 15 o 20 como es en muchos casos… habría sido muy frustrante.