TAXI DRIVER (tras las cámaras)

Filming 'Taxi Driver'
Rodaje de Taxi Driver (1976)

Para quienes nos gusta el cine, y además hacemos cine, los making of (como se hizo) de las películas son una auténtica lección de rodaje, tal vez la mejor forma de aprender a hacer cine, y encima de los mejores.

Los making of de películas tipo Marvel, suelen ser monótonos y aburridos, pues casi todo se hace en croma, las míticas pantallas verdes para trabajar la postproducción y meter ordenador a cascoporro… pero si nos fijamos en producciones de los 70, de los 80 e incluso de los 90… entonces vemos la auténtica y genuina magia del cine. Los efectos especiales hechos a mano, el ingenio de los artistas que conseguían engañarnos y que en muchas ocasiones era mucho más realista que la animación por ordenador, pues el cerebro es un incansable procesador de la realidad, y por consiguiente, difícil de engañar.

Uno de los making of que más me han gustado fue el de “Taxi Driver”, en 1976. Repleto de trucos, de movimientos de cámara imposibles para aquella época…. Scorsese es un Dios del celuloide, y de él se pueden aprender muchas cosas.

Os dejo el making of de la película, es una lista de reproducción de You Tube de videos de 15 minutos… van pasando automáticamente.

Espero que os guste tanto como a mí.

 

CONVOY  (La película de Sam Peckinpah que rodó James Coburn)

convoy_82797

Si hubo algo curioso, recurrente, maravilloso y a la vez burdo en el cine americano de finales de los 70, fueron aquellas “road movies” que ensalzaban la figura del canalla, vividor y escurridizo perfil del tipo que escogía las carreteras casi desérticas de aquellos EE.UU de la era “Reagan” para ensalzar la bandera de la libertad y el “sueño americano”.

La veda se abrió con “ Los Caraduras” donde “Burt Reynolds” hizo la mayor caja de su trayectoria y una fama que le encasilló y destruyó su carrera en secuelas y films de serie B, en los que repitió su actuación una vez tras otra. Hubo ejemplos de buen cine, como “Vanishing Point”, pero en general eran películas bastante infantiles, burdas y mal rodadas.

Punto-limite-cero-1

Y en esta vorágine de cine de usar y tirar nació una joya, una película que si bien padecía muchos de los defectos de aquella época y aquel género, sobresalía por su poesía, sus personajes y su estilo. Esa película era “Convoy”, el film en el que Sam Peckinpah rodó borracho y perdió el norte, pero James Coburn le salvó el culo y dio ejemplo (una pena que nunca fuera acreditado) de cómo dirigir una buena película, menor es cierto, pero con momentos antológicos.

Lo cierto, es que el director de “Grupo Salvaje” (una maravilla de película atemporal) llevaba tiempo sumido en el alcohol coleccionando fracasos de taquilla. Siendo sinceros, películas como “Quiero la cabeza de Alfredo García”, o “Los Aristócratas del Crimen” siguen siendo ejemplo de buen cine, pero sobre todo “Pat Garret” y “Billy el Niño” con el que Sam encontró a dos actores “ Kris Kristofferson” y “James Coburn” que lo dieron todo en los últimos años de uno de los mejores directores de la historia del cine, e hicieron de sus obras menores películas a tener en cuenta.

fullwidth.8eb20957

“Convoy” fue una película hecha por obligación del estudio que había costeado los últimos fracasos de Peckinpah. Era una trama basada de una canción “Country” del mismo título, por lo tanto, su guión era escaso, pero muy poético, y eso ya era mucho más que las películas contemporáneas del mismo estilo. Sam la rodó a desgana, contó con sus dos actores fetiche y otro que era amigo íntimo, “ Ernest Borgnine”, y que hizo un papelón en la película digno de premiar, pero estaba en un proceso de autodestrucción muy avanzado. Apareció muy borracho todos y cada uno de los días de rodaje, era casi incapaz de ponerse detrás de la cámara y rodar… y fue entonces donde se forjó una de esas leyendas inconfesables que se siguen contando en cada cafetería y reunión de Hollywood.

Cuando “Peckinpah” era incapaz de mantenerse en pie, fue “James Coburn” quien cogió la cámara y rodó, según se dijo, casi el 80 por ciento de la película. Esto ya es remarcable, pero se convierte en un hito cuando se ve que fue capaz de completar el film consiguiendo el estilo y los planos de Sam, sólo con lo que había aprendido trabajando con él…no sólo salvó la película, sino que se ganó un nombre entre las corrientes de los estudios y el respeto de todos los actores del film, los cuales, hay que decirlo (porque no es común en una producción de Hollywood) fueron más una familia que un reparto.

samp

Es una gran película, la recomiendo, y cuando la veáis acordaos de lo que puede inspirar un talento, aunque esté en su peor momento… y de lo que “sin acreditar” puede hacer un actor genial por amor al director que le dio la oportunidad de rodar buenos papeles.

Por Adrián Alfaro